No trabajamos con soluciones estándar. Cada proyecto sigue un método pensado para tomar buenas decisiones, sin sorpresas ni prisas. Así acompañamos cada casa.
Nos cuentas tu proyecto a través del formulario. Es nuestra primera toma de contacto y nos permite entender qué necesitas.
Si el proyecto encaja con nuestra forma de trabajar, visitamos el espacio para analizarlo en persona y entender cómo se vive.
Preparamos un presupuesto de honorarios claro. Una vez aceptado, empezamos.
Levantamos planos del espacio y recogemos, con un segundo cuestionario, todo lo que condiciona el diseño: hábitos, rutinas y necesidades reales.
Desarrollamos el anteproyecto, habitualmente con dos propuestas, hasta definir la línea de diseño. Es la base estratégica de todo el proyecto.
Presentamos las propuestas para que elijas. Con la línea aprobada, desarrollamos el diseño completo.
Coordinamos cada detalle y cada contratista para transformar el espacio, hasta la última pieza.
Es la primera fase y la herramienta que nos dice si el proyecto es viable. Un estudio en bruto, sin materiales ni acabados, centrado en la distribución, la funcionalidad y la viabilidad del espacio.
· Analizamos cómo vives: hábitos, rutinas y necesidades reales que condicionan el diseño.
· Proponemos alternativas de distribución: varias soluciones que priorizan recorridos, luz y ergonomía.
· Evaluamos la viabilidad: limitaciones técnicas, cambios estructurales necesarios y alcance aproximado de la obra.
· Te permite decidir con seguridad.
· Evita sorpresas y sobrecostes durante la ejecución.
· Genera una base sólida sobre la que desarrollar todo el proyecto de diseño.
Porque diseñar a medida lleva tiempo, y tiene sentido que así sea. Esos meses iniciales sirven para coordinar a los oficios, cerrar decisiones técnicas, definir los planos con rigor y seleccionar materiales duraderos. Es nuestra forma de apostar por la precisión y la calma estratégica, en lugar de prometer rapidez y luego improvisar.